jueves, 14 de enero de 2016

"Una samana en la nieve" de Emmanuel Carrère

   "Segundo libro del año"


   Este libro buscó chocarse conmigo hace más o menos quince años. Con mi familia nos mudamos a un departamento en un segundo piso al que se accedía por una única escalera, estrecha, gris, no inspiraba nada de belleza ni confianza, su único atractivo era lo que me estaba esperando al final de ella. Antes de que terminara y uno se topase con la puerta de entrada, dos o tres escalones antes del descanso, estaba este libro abandonado, ahí nomás en el suelo, vilmente.

   Por ese entonces era el año 2001 y estrenaba catorce años (bastantes menos, quince para ser exactos, todo un número). Sentí la necesidad de agarrarlo, sacudirle la tierra de la portada, emprolijarle las hojas dobladas. Empecé a leerlo primero por lástima e inmediatamente por placer.
   Una semana en la nieve es un libro ligero, en su forma de lectura y literalmente ligero ya que esta edición es muy liviana realmente. Me encantan las ediciones en las que, encontrando una posición perfecta, uno ni siquiera nota que tiene un libro en la mano porque no demanda nada de fuerza sostenerlo.

   El protagonista es Nicolás un pequeño de ocho años. Con un narrador omnisciente el autor nos muestra e invita al mundo de la imaginación de este niño. La relación con sus padres, los cuestionamientos que aparecen contra su voluntad y con ellos el miedo, a ser expuesto, a llamar la atención.

   La historia transcurre en el contexto de un viaje, de una semana, a la nieve, para aprender a esquiar con sus compañeros de curso. Esta experiencia es simple para muchos, para Nicolás se traduce en situaciones de tensión. Su padre, vendedor de prótesis médicas, con la excusa del inminente peligro presente todo el tiempo, cubre permanentemente a sus hijos con un manto muy pesado de sobreprotección dificultando que la personalidad de Nicolás empiece a salir a flote. Es tanta la sobreprotección que este padre no puede concebir que su hijo viaje en un autocar con sus compañeros para llegar a destino, por lo tanto él mismo se encarga de llevarlo en su auto donde nada malo puede pasarle, donde lo protegería de un inevitable accidente de tránsito como el que sufrieron aquellos niños hace unos días y anunció la televisión con tanto énfasis.

   Las cosas en su familia eran así, por momentos Nicolás estaba de acuerdo, las consideraba adecuadas, pero había otros en los que le suponía un momento de exposición para con sus pares, las burlas estaban ahí y debía hacer todo lo posible por no despertarlas.

  Emmanuel Carrère necesitó de muy pocas palabras (quizás sea lo breve algo que criticar) para plasmar este viaje gráfico dentro de la consciencia e imaginación de su pequeño protagonista. Invita a pensar en el mundo de los niños, en su papel de espectadores al nosotros, los adultos, ser los permanentes tomadores de decisiones. Todo repercute en ellos, nuestras palabras, gestos, acciones y hasta miedos heredados.


  “Una semana en la nieve” me dejó pensando en que todos las visiones son igual de importantes. A veces ponemos a los más pequeños en un peldaño por debajo nuestro sin tener en cuenta que su visión de las cosas es válida porque va de la mano de un sentimiento que merece ser respetado y en el mejor de los casos incluido.

2 comentarios:

  1. He caído en tu blog por casualidad y he leído tu comentario sobre Emmanuel Carrère. LO he encontrado interesante, no solo por cómo lo cuentas, sino porque no sabía que Carrère había escrito libros para niños (o de niños, si quieres). He leído su ensayo sobre Limonov, un libro con alto contenido político sobre la URSS y la Rusia moderna, o sea que es de un género totalmente opuesto.
    Saludos

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    1. ¡Hey Sorokin! Muchas gracias por tu comentario, lamentablemente lo ví unos días después. Me encanta que hayas visitado mi humilde blog de casualidad, sin ningún condicionamiento previo.Busco eso, que el que me lea se lleve algo positivo, definitivamente tu opinión me alienta a seguir con todo esto. Voy a intentar leer el ensayo que mencionas para poder observar a Carrère desde otra perspectiva. Me alegra mucho que hayas escrito. Subo reseñas todos los jueves espero te quedes por acá para seguir dándome tu valiosa opinión. ¡Saludos! ¡Buena lectura!

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